beatriz moral

Crecí en un entorno natural privilegiado. Rodeada de elementos tradicionales que me han hecho valorar la autenticidad y la sencillez de la vida. Aplicando esto a la arquitectura, siempre que abordo un proyecto lo hago pensando en cuál es la necesidad real que debe cumplir, para crear una arquitectura humana, empática, cercana, adaptada a cada persona y siempre, en constante evolución.

Pertenezco a una generación más acostumbrada a cambiar de vivienda, con un estilo de vida más nómada y flexible. Mis padres nunca se han cambiado de vivienda, yo lo he hecho ya, siete veces. En 2012 llego a Madrid en busca de “mi sitio” en una ciudad abierta, generosa, caótica, fascinante y también una de las que atesora el m2 más caro de España. La aventura de encontrar piso en Madrid era una tarea complicada, pero en el corazón de Justicia descubrí uno de esos edificios históricos, de puertas de hierro enormes, espejos tallados a mano, peldaños desgastados de madera, techos altos y lámparas majestuosas… todo ello barnizado con la pátina del tiempo creando una atmósfera romántica y bohemia que me atrapó desde el primer momento. El lugar era fantástico, sólo tenía un pequeño pero, 27 m2.

27m2 convertidos, desde ese momento, en un nuevo reto creativo: conseguir un espacio no solo para ser habitado, sino en el que pudiese VIVIR.
Y es que todos, independientemente de donde o cómo vivamos, necesitamos un lugar donde albergar nuestras cosas, un refugio donde sentirnos cómodos. Un lugar en el que cocinar, dormir, trabajar, descansar, disfrutar, desconectar… que refleje nuestra personalidad y sintamos que es nuestro sitio.

Siempre he buscado una arquitectura que dé respuesta a los problemas actuales, y el tamaño, cada vez más reducido, de las viviendas en las grandes ciudades es una realidad.
Sin embargo, para mí la arquitectura no es una cuestión de tamaño sino de equilibrio. A un lado de la balanza 27 m2, al otro creatividad, diseño, versatilidad, curiosidad y experimentación.

¿Cómo preparamos el plato perfecto?

cliente

TU DECIDES EL PRODUCTO PRINCIPAL

Nos gusta sentarnos junto a ti para escuchar tus ideas, necesidades y conocer hasta el más mínimo detalle de cada costumbre y hábito que tengas.
Te situamos en el centro de todo. Te implicamos en los procesos para que sientas que nuestro proyecto es también tuyo.
Trabajaremos de forma personal y cercana, haciéndote partícipe de todo el proceso, para garantizar
tu satisfacción.

espacio

PARA TODOS LOS PALADARES: VANGUARDIA + TRADICIÓN

Visitaremos el lugar para conocerlo, descubrir sus virtudes y limitaciones y así poder dar respuesta a todas nuestras preguntas. Analizaremos todas sus características para conocerlo tan bien como a ti.
Factores como la funcionalidad, el aprovechamiento máximo del espacio, la potenciación de la luz natural, la eficiencia energética y la sostenibilidad de las soluciones, son algunas de nuestras señas de identidad.

comunicación

EL SECRETO ESTÁ EN EL PUNTO DE COCCIÓN

Sabemos que la clave para que un proyecto sea exitoso radica en nuestra total comunicación y entendimiento.
Cada proyecto es el resultado de un proceso de compresión de las necesidades de nuestro cliente y la aplicación del talento, la creatividad y la experiencia acumulada para obtener el mejor resultado.

Si quieres saber un poquito más sobre mí

Soy abulense de nacimiento, navera de corazón y madrileña de adpción.
Lo que más me gusta de las tres: su cielo al atardecer.
Disfruto a partes iguales del silencio del campo y el jaleo de la ciudad que nunca duerme.
Otro escenario que me permite expresarme, de forma paralela a la arquitectura, es la cocina.
Mis ingredientes: creatividad, delicadeza, perseverancia, tradición, innovación, equilibrio y emoción.

Habitar un espacio pequeño tiene muchos beneficios

¿te atreves a probarlo?